Poema nº 2: Carrying that weight

abril 19, 2008

 

Cómo pesa el mundo
si tú no anulas la gravedad.

La realidad, con su frío de losa,
que me devuelve a la vida
para recordar que me faltas,
la realidad me aplasta los ojos,
hace que mi mirada combata la tierra,
se derrote sin medida
y solo me quepa entre las manos
el sudor valiente de la esperanza
de un tiempo que nos pasará.

Cómo duelen en los hombros
la luna y las mañanas
si tú no detienes el cielo
para quedarnos en el amanecer.

Me bato a diario contra el tiempo
para que me quepan apenas
los folios en las noches y las horas,
deseando que vuele
para que me arrastre a tus manos.

Qué canciones oigo entonces
si no van a regir tus actos.
Qué ilusiones puedo sostener
si tú estás fuera de ellas.

Cómo te echan de menos, niña,
todos mis actos diarios.


Poema nº 1: Café de las cuatro

abril 14, 2008

 

Se vacían las calles con los astros.

 Todo queda apretado y cercano

como una fricción de dedos.

Se solapa la luna como cada mes,

La soledad en su crisálida

a punto de romper en cualquier cosa

parecida a un comienzo.

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Funeral Blues, de W.H. Auden

marzo 30, 2008
W.H. Auden

 A la muerte de W.H. Auden en 1973, el periódico The Times le dedicó un obituario en que lo llamaba el enfant terrible de la poesía británica. Se metía con Tennessee Williams en las fiestas sociales, se marchó a Berlín por la represión británica a la homosexualidad, fue conductor de ambulancias y locutor de radio republicano en la Guerra Civil Española. Sin embargo, según describía Thruman Capote, Auden siempre estaba sentado en una esquina, callado y sombrío. Era la imagen del poeta taciturno, melancólico y silencioso.

Es sorprendente lo poco conocido que es Auden en España. Jamás he encontrado un libro suyo en una librería, en una Casa del Libro, en un Corte Inglés o en una feria del libro; y lo he buscado a conciencia. Para los que no tengan ni idea de quien era este poeta, quizás le suene por una película: Cuatro bodas y un funeral. Uno de sus poemas más famosos es el que es leído en el funeral de la misma, realmente escalofriante. Todo un ejemplo de cómo crear una atmósfera de cuchillos con pocos versos, la elegía de las elegías, con permiso de Miguel Hernández:

FUNERAL BLUES

Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro…
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje…
él ha muerto.

Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro

Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción

Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora…
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá.


Two english poems, de Jorge Luis Borges

marzo 23, 2008

Jorge Luis Borges 

Borges fue, para todo lo que hizo, una extraordinaria rareza. En literatura, Borges fue las matemáticas. Su forma de escribir está medida siempre por la precisión, por la palabra que cuadra la frase; además, como él mismo defendía, siempre hizo uso del lenguaje coloquial, de lo sencillo, de lo inteligible. Y ello teniendo en cuenta que puede ser uno de los autores que más ha abusado de los simbolismos para reflejar sus ideas. Para Borges, lo barroco del lenguaje no era más que vanidad de autor.

Sería complicadísimo intentar adentrarse en Borges en unas breves líneas. Como retazos, se puede decir que nunca fue novelista, toda su obra literaria podría circunscribirse a relatos cortos y a poemas. Él, más bien, contaba historias como pequeños propósitos de novelas, no tenía vida bastante para hacer un libro de cada relato, ni tampoco era necesario. Los más conocidos de estos relatos se encuentran en dos recopilaciones: El Aleph y Ficciones; en ellos se pueden encontrar historias archiconocidas como Funes, el memorioso, La biblioteca de Babel, El Aleph o La lotería de Babilonia. El propio éxito de su rol de contador de relatos quizá haya eclipsado, de cara a la galería, su labor como poeta. Y ello, a pesar de haber dejado algunos de los poemas más bonitos del siglo XX. Este poema al que nos vamos a referir fue escrito en aglosajón, y es en dicho idioma donde roza la perfección, especialmente por la sonoridad del lenguaje. Casi todas las traducciones dejan mucho que desear, se dice que es imposible traducir al “Borges universal” (de hecho, Borges aprendió durante su vida bastantes idiomas y culturas: inglés, francés, alemán – incluso flirteó con la cultura escandinava-). No obstante, esta traducción argentina, del blog de Zaidenwerg, me gusta en particular:

Óleo de Borges Lee el resto de esta entrada »