El vergonzoso “apartheid” de la Universidad de Sevilla

agosto 26, 2009

Vivimos en unos tiempos en que los Gobiernos, nacionales y autonómicos, han ido asumiendo como propios mucho de los valores y sentimientos “buenrollistas” traídos directamente desde la cultura del flower power, desde el movimiento solidario, desde el socialismo de buenas intenciones y desde la filosofía europea. Algo que APOYO. En esta tendencia políticos nacionales, políticos de Junta, alcaldes, caciquillos de tres al cuarto, catedráticos, profesores y voceros de la moral se han llenado la boca de palabras como “tolerancia”, “cooperación”, “solidaridad”. En Andalucía, las Administraciones estilan mucho la palabra “concierto” para hermanar políticos y Administraciones de diferente ralea en pos de la primera parida o inversión que se les haya ocurrido. Resumido el contexto, vayamos al grano:

La Universidad de Sevilla no deja entrar a los alumnos de la Pablo de Olavide en sus salas de estudio. El razonamiento que se esgrime por parte de la Universidad es el siguiente: tenemos 1500 asientos para estudiantes, y tenemos 60.ooo estudiantes. Ellos se lo plantean, en teoría, desde una perspectiva de pura incapacidad de absorción de alumnos. Esto, hasta cierto punto es un buen argumento. Hasta cierto punto. En horarios en que la Universidad está tecnicamente abierta al público, de lunes a viernes por las mañanas, hay estudiantes de la UPO estudiando en estas aulas. En Agosto yo he estudiado allí, y no hay problemas de superpoblación. Por la tarde y los fines de semana los estudiantes de la universidad “amiga” no pueden entrar, por las mañanas sí. Esto quiere decir que si un estudiante de la Olavide un día decidiese  dejar de comer, o sobrevivir una semana almorzando bocadillos de pan duro, podría estudiar ininterrumpidamente en el sitio prohibido en cuestión. Eso sí, no salgas a tomarte un café.

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