Hijos malditos de la historia

 El club de la lucha

“La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados.”

– El club de la lucha

3 respuestas a Hijos malditos de la historia

  1. warjol dice:

    “La autoperfeccion es simple masturbacion; lo realmente valiente es la autodestruccion. ”

    Otra frase de El club de la lucha. Despues de un tiempo deje de estar de acuerdo con la sentencia pero no niego que la frase en si cambio una etapa de mi vida. Ahora diria que lo realmente valiente es el perfeccionamiento en un entorno destructivo.

    Un saludo al insomne de parte de un sonambulo

  2. Iulia Domna dice:

    Como cliente habitual de la autodestrucción no podría opinar en contra de esa frase. No sé si en mi caso será algo temporal o congénito, lo cierto es que todavía no le saco yo ese regustillo sadomaso que se percibe en la película. Aún así, mi lado dionisiaco se verá siempre saciado con esos apolíneos torsos y ese ambiente de desmesurada humanidad…Ains! Eso sí que es cine! jajja!
    By the way, los efectos subliminales de esa película no son nada decorosos… ¿También tú los has “sufrido” Crysalid? jaja! Un beso!

  3. crysalid dice:

    Recuerdo que en un cine de Richmond (Londres) antes de la película había un spot en el que un tipo con toda la pinta de Paulo Coelho vendiendo enciclopedias puerta a puerta sacaba una baraja y decía: Escoge una carta. Pensabas en una carta y a los 5 segundos aparecía la carta que pensabas en la pantalla. Efectos subliminares. Si yo fuera director de cine los usaría con un sentido totalmente ajeno a la trama, sería tremendo. Imaginad una película gore con imagenes subliminares de teletubbies felices ¿qué gana, el inconsciente o la mirada?

    A mí la autodestrucción me parece la valentía de los cobardes. Me encaja como un guante, por cierto. La peli me sacó mi lado autodestructivo, pero a estas edades y con estas condiciones la autodestrucción es un commodity. La complicada es a los treinta muchos, dependiente de un sueldo, con una mujer, un hijo quizá, hipotecas, letras, etc. Es cosa de poetas y clientes del bar que nunca cierra, de hijos de la noche bajo humo de skunk en antros de ojos ausentes. Curiosa la facilidad de los que se dedican a la creación (escritores, pintores, cantantes, cineastas y artistas de toda ralea) para la destrucción propia. Como si para crear antes tuvieran que destruirse un poco. Un beso!

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