Poema nº 1: Café de las cuatro

 

Se vacían las calles con los astros.

 Todo queda apretado y cercano

como una fricción de dedos.

Se solapa la luna como cada mes,

La soledad en su crisálida

a punto de romper en cualquier cosa

parecida a un comienzo.

Nosotros que heredamos cada uno

de los trenes que pasaron de largo,

aquí imantando pequeñas historias

como el café de las cuatro;

¡nosotros, cómplices y desterrados,

con nuestros relojes sin cuerda

y nuestras barcas de náufragos!

 

Sobrevives conmigo

y cada día renovamos nuestra conjura

de derribar la costa del destino

de ganar de una forma inhumana

después de todas las derrotas.

 

¡Es pronto para ser felices!

¡Todavía queda rodar más abajo,

hundir las manos en el espanto,

temblar nuestras pérdidas,

rozar la palidez de una rendición!

 

Lo sublime no es el sol,

sino el sol tras la lluvia.

 

Ahora tú y yo sólo somos nuestro intento,

y somos los charcos que el fuego moja

y las paredes que nos encierran;

y también lo puro de lo que creemos.

 

El mundo no nos detendrá lo bastante,

un día seremos siega de esta siembra

y en el café de las cuatro

se hará el sentido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: