Reír leyendo

Una de las ventajas de la literatura respecto al cine es que la literatura no está acotada a unas reglas estrictas de juego (por ejemplo, duración, limitaciones de ángulos de cámara, forma). En el cine la innovación se permite hasta cierto punto, se puede desestructurar una cinta, cambiar el orden temporal, rodar desde una determinada perspectiva, usar un tono u otro; pero sucede que al final lo que el espectador contempla es una sucesión de escenas y, si la película es buena, la sugerencia de lo que no está rodado. Se puede desconectar de una película y verla a medio gas. En un libro no, un libro requiere de la imaginación del lector, puede guiarla infinitamente hacia donde quiera; y el lector puede releer una parte, reinterpretarla, asumirla, saborearla. El cine es emoción directa, cuando se hace bien; la literatura es emoción interiorizada.

Sorprende, dado el formato de un arte y del otro, que las películas de humor sean mucho más populares y prolijas que los libros de esta índole. Lo digo porque es muchísimo más difícil hacer reír inteligentemente con una escena que con una conversación o con una frase. De hecho, el cine de humor de los grandes, léase los hermanos Marx, los Monthy Python, Billy Wilder, Woody Allen, tiene en los diálogos el argumento fundamental para hacer reír al espectador. Dentro de esta categoría también hay joyas españolas, como algunas películas de Berlanga y, en especial, la película “Amanece que no es poco”, de Jose Luis Cuerda.

¿Qué hay en literatura? ¿Es que en literatura uno tiene que ser necesariamente grandilocuente, o realista? ¿No hay nada más allá de la tragedia, del amor, de la aventura o del costumbrismo? ¿Por qué el humor tendría que empequeñecer una novela? Afortunadamente, también el humor en papel tiene sus maestros. Los libros y autores que menciono a continuación no tienen nada que ver con que, dentro de un libro formalmente de otro género, haya pasajes de humor brillante. Voy a hablar de algunos autores que he leído para no parar de reírse:

 En el panorama internacional:

1. Tom Sharpe. Escritor británico, en mi opinión máximo exponente del humor de género no fantástico. La estructura de sus libros sigue cierto patrón: de una situación de cierto equilibrio, con personajes de personalidad muy específica, una serie de acontecimientos empiezan a concatenarse y a formar una bola de caos con un clímax de delirio. La obra que le lanzó a la fama fue “Wilt“, personaje el cual se prolongo en una saga de otros tres libros (el último algo descafeinado). La mayoría de sus libros no tienen desperdicio, por citar algunos:El bastardo recalcitrante”, “Una dama en apuros“, “Zafarrancho en Cambridge”, “Reunión tumultuosa”, “Exhibición impúdica”, “Vicios ancestrales”, “La gran pesquisa”.

2. Terry Pratchett. Sobre este escritor de ficción se podrían hacer miles de posts, porque da mucho juego. Hay quien lo odia, hay más que lo adoran. Para quien no sepa de quién hablamos, es el creador de la saga Mundodisco, popularizada hace mucho tiempo como aventura gráfica de PC, de las más divertidas y de las más complicadas. Esta saga relata las hazañas de una serie de personajes en un planeta que viaja sostenido por cuatro elefantes a lomos de una tortuga gigante. El concepto no es nuevo, y ya hablaremos sobre él. Ahora hablemos de Terry Pratchett. Su estilo es curiosísimo y brillante: utiliza metáforas inauditas, ha hecho un arte del carraspeo y de palabras como “sospechosamente”,”particularmente” o “quizás”. Plantea un escenario donde la magia, los dragones, los enanos y las tortugas gigantes existen con naturalidad, con lo cual la libertad narrativa es absoluta. Ha elaborado toda una “ciencia” del Mundodisco que resulta, dentro de sus parámetros, perfectamente coherente. Además, Terry Pratchett tiene tres libros, digamos, especiales. Es una saga sobre Ciencia, que intercala con una historia más o menos corta de Mundodisco, una explicación genial y sorprendentemente atractiva sobre los principales temas de la ciencia de la actualidad. Ya hablaremos sobre esta saga también. Entre los libros recomendados: “¡Guardias! ¿Guardias?“, “El color de la magia“, “La luz fantástica“, “Mort”, Tiempos interesantes”  y Dioses menores“.

3. Douglas Adams. Escritor de ficción con un estilo muy parecido al anterior en algunos aspectos.  Su obra puede resumirse a una saga, conocida popularmente por el primer libro: “Guía del Autoestopista Galáctico”, de la que se hizo una curiosa película hace tiempo. El comienzo es desbordante, siguiendo el principio ya mencionado de Hitchkock de empezar una película por un terremoto e ir a más. Sin revelar más, digamos que es la forma más extraña de plantearse un apocalipsis: por una orden administrativa interespacial de demolición del planeta Tierra para construir una autopista intergaláctica. Previamente notificado, por supuesto. Todos los libros de la saga merecen la pena: Guía del Autoestopista Galáctico”, “El restaurante del fin del mundo”, “La vida, el universo y todo lo demás”, “Hasta luego, y gracias por el pescado”, Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva”. También es el creador de la serie Doctor Who.

4. Otro libro recomendado: La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole y, más antiguo, “Los papeles póstumos del club Pickwick”, de Charles Dickens.

En el panorama patrio:

1. Enrique Jardiel Poncela: Inconmensurable. El gran escritor español del siglo XX en cuanto a humor. Para la memoria quedan libros como Amor se escribe sin hache, “La tournée de Dios o “Espérame en Siberia, vida mía”. También genio dramaturgo, con obras internacionales como “Eloísa está debajo de un almendro.”

2. Pedro Muñoz SecaLa venganza de Don Mendo. Léelo. ¡En serio!

3. Eduardo Mendoza: Junto a alguna gran novela seria, como “La ciudad de los prodigios”, Eduardo Mendoza se ha caracterizado por novelas de una peculiar forma de humor. Con estilo muy diferentes, hay que citar entre ellas “Sin noticias de Gurb”, por un lado, y la saga que empieza con “Misterio de la cripta embrujada” y continúa con “El laberinto de las aceitunas” y Aventura en el tocador de señoras”, por otro. Este último libro, en particular, imprescindible.

4. Ramon J. Sender. Tiene una divertida historia llamada “La tesis de Nancy”, sobre una chica norteamericana estudiante de intercambio que viene a España a realizar un estudio muy serio sobre la cultura de nuestro país, analizando la España “cañí” y el mundo gitano. El choque cultural da para unas buenas carcajadas.

Se admiten todo tipo de sugerencias.

2 respuestas a Reír leyendo

  1. […] que parece siempre bajar peldaños en el mundo literario, como los escritores en clave de humor que ya comentábamos. ¿Qué es lo que hace grande a este escritor, cuál es el factor diferencial que lo hace […]

  2. […] Una frase interesante de Douglas Adams, escritor de ciencia ficción en clave de humor que ya se recomendó en este blog: […]

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