
1973. En los Estudios de Abbey Road se está cociendo un disco que cambiará para siempre la historia de la música y permanecerá 14 años en la lista de los doscientos discos más vendidos de la historia, deambulando hasta la fecha de hoy por el Billboard de los discos más populares y dentro del top ten de los discos más vendidos de la historia. Los autores: Pink Floyd. Lo extraño de la popularidad de este disco es que no es en absoluto un disco comercial, al menos un disco comercial al uso. Es un disco que no puede bailarse, con canciones que no pretenden ser pegadizas; de hecho, no se puede afirmar con una convicción plena que lo que contiene este disco son canciones.
Se dice que una de las diferencias principales entre la música clásica y la música moderna es que, de un modo u otro, toda la música moderna habla del amor o te hace bailar. Cierta porción de la música clásica es capaz de hacer experimentar sensaciones distintas, sin transición, del oÃdo al cerebro: ira, alegrÃa, tranquilidad, esperanza, desolación, voluntad o destino (e incluso deseos de invadir Polonia, como decÃa Woody Allen sobre Wagner). Las sensaciones son infinitas. Hay un paso en los cincuenta, cuando se engendra el rock y el pop, en que la música queda despojada de la filosofÃa. Se hace popular, empieza a mover el mundo, pierde sensaciones por el camino. Pink Floyd en 1973 construye la opera de los tiempos modernos, introduce la filosofÃa en los LPs, hace un musical sobre la historia del hombre. Esta no es la historia del disco, sino la impresión que deja, su aportación al que escucha.
Una buena forma de entender este disco es no entenderlo demasiado. La cara oscura de la de la luna está formada por una pista casi continua, surrealista, psicodélica, que utiliza sonidos extraños a los canones musicales como el timbre de los despertadores, el sonido de cajas registradoras, relojes, conversaciones y risas solitarias. Es el disco de las teorÃas infinitas: es una crÃtica social (Money, Us and Them), pero también es un aviso sobre lo rápido que pasa el tiempo y el acecho de la muerte (Time, The Gig in the Sky), y habla sobre la locura de nuestros tiempos (Brain Damage), y si lo pones viendo la pelÃcula Mago de Oz la letra concuerda con las imagenes, etc. Las teorÃas siempre brotan alrededor de los enigmas, y la portada del disco es toda una declaración de intenciones: una luz blanca atravesando un prisma piramidal y descomponiéndose en colores, sobre un fondo completamente negro. No se trata tanto de descifrar qué querÃa decir Pink Floyd ni leer entre lÃneas, como de escuchar simplemente. A veces, las obras realmente buenas trascienden a su autor, se independizan, son artes por sà mismos.

The dark side of the moon nos transporta al lado oscuro de la raza humana. Como Herman Hesse identificaba en Demián que todo Abel lleva un CaÃn dentro, como dentro de cada uno se hallaba la seducción de pasarse al otro lado, el abismo reprimido que fascina pero al que se teme. El disco triunfó en un inicio por Money, aquella crÃtica nada soterrada al capitalismo del mundo moderno, o al dinero al fin y al cabo; más tarde se hizo fuerte por temas como Us and them, con otro mensaje crÃtico a la xenofobia y a la separación grupal de los hombres; o Time, esa admonición sobre lo breve de nuestro tiempo. Sin embargo, la parte que me enamoró de este disco fue Brain Damage, no tan popular, no tan identificada y no tan entendida. Â
La letra y, sobre todo, la música de Brain Damage, se entiende como una canción sobre enfermedades mentales. Inspirada, seguramente, en la locura del antiguo cantante del grupo, Syd Barrett, por culpa del LSD. En realidad, dado que el disco supone un paseo por la vida humana hasta su eclipse final, la canción alude a ese desquiciamiento mental provocado por todos nuestros problemas mundanos, que al final nos arrastra al lado oscuro de la balanza (“nos vemos en el lado oscuro de la luna”). El videoclip que Pink Floyd diseñó para esta canción no hace sino verter más enigma (o revelación, según se mire) sobre que querÃa decirse o hacerse con aquello.  En cualquier caso, como un poema de Novalis, se trata de la experiencia sensorial, de la música, de la ensoñación. Se trata de Pink Floyd.



Mayo 21, 2008 a las 10:20 pm |
Yo creo que sin lugar a dudas fue, es y sera uno de los mejores discos de la histora musical. Seria muy bueno volver a verlos, para que generaciones como la mia puedan disfrutar de lo que es un buen espectaculo ya que estos ultimos años no ha aparecido bandas realmente que brinden espectaculos como Pink Floyd o como tantas bandas de esos años.
Mayo 21, 2008 a las 11:57 pm |
No sé, aunque últimamente ha habido cierto fenómeno de bandas que vuelven a las andadas, con resultados de balance dudoso, no creo que sea el caso de Pink Floyd. Sin embargo, hace unas dos semanas Roger Waters dio un concierto único en toda España en Atarfe, donde tocaba The dark side of the moon. Esperanzador fue su declaración en una entrevista de que estaba dispuesto a unir de nuevo el grupo.
http://www.ideal.es/almeria/20080504/cultura/roger-waters-estoy-dispuesto-20080504.html
SerÃa una grandÃsima noticia.
Mayo 30, 2008 a las 10:22 pm |
Bueno, como produccion es uno de los discos mas completos, mas emblematicos y mas influyentes que ha existido en el rock… Las letras, los coros, los solos de Gilmour son exepcionales.
Pero como album, dentro de lo que pink floyd empezó y representa, el disco “the piper at the gates of dawn”, es el mejor… Porque maneja la psicodelia al natural…
Bueno, es todo lo que opino, ustedes juzguen, tengo poco oyendo musica, asi que si alguien de ustedes ya tiene mas de treinta años oyendo a pink floyd, pueden tener otra visión…
Mayo 30, 2008 a las 10:43 pm |
Estoy de acuerdo en que The piper at the gates… era psicodelia en estado puro. Probablemente lo más psicodélico que he oÃdo, junto a Jefferson Airplane a ratos. Lo que pasa es que creo que Pink Floyd no es un grupo puramente psicodélico, empezó en sus inicios como tal pero después confluyó en un mestizaje de estilos e ideas que no tenÃa ya mucho que ver con su origen. Maduró, por decirlo de algún modo.
Es más, viendo todo lo que ha hecho Pink Floyd, yo dirÃa que la psicodelia del inicio tuvo más que ver con Syd Barrett que con aquello que después fue el grupo. Pink Floyd utilizó el legado Barrett y le añadió todo lo demás. Hay algunos más partidarios de Syd Barrett que de David Gilmour. Es una cuestión de gustos. Yo, incluso en la música o el arte más surrealista, necesito una tabla dentro del caos. En The dark sideo of the moon el surrealismo y la psicodelia persisten, pero ya hay un hilo conductor, un mensaje sensorial y también uno directo. No es tan espontánea como la música de los inicios, pero es perfecta en cada detalle, como una revolución calculada.
Mayo 31, 2008 a las 7:16 pm |
pink floyd empezo como una banda de rock normal y por el visionario incomprendido y sufrido por dentro syd barret se convirtio para mi,en uan de las mejores bandas del mundo.The dark side of the moon puede ser que sea el mejor porque fue una experimentacion,pero para mi el mejor es THE WALL.porque explica el sufrimiento de syd barret(no confirmado),y el dolor que provocan las guerras.Todos esos discos dan como resultado que pink floyd es lo mejor
¿I’ts anybody out there?
Mayo 31, 2008 a las 10:04 pm |
Homer, ¿qué prefieres, una chuleta o dos?
Ambas.
Pues eso
Junio 2, 2008 a las 8:23 am |
Apruebo la moción que califica a The dark side of the moon como “la ópera de los tiempos modernos”. Ese comentario me parece casi tan genial como el mismo disco.
By the way, Mr. Crysalid, envÃo desde OlivaYork un palé de gracias hacia Holanda. Ver ese triánugo mÃtico en el fondo de una caja TNT fue toda una bomba de relojerÃa. Inmejorable regalo.
Junio 2, 2008 a las 12:44 pm |
Bienvenida a estos lares suciamente virtuales, Iulia. Jejeje, tienes un estilo inconfundible escribiendo. Siempre me pareció el disco una forma encubierta, rabiosamente actualizada, de hacer una ópera. Cuenta una historia y la cuenta con los esquemas básicos de cualquier gran ópera, solo que con la voz triste y oscura del sello Pink Floyd en vez de la poderosa voz de Callas.
Muchas gracias por tu palé de gracias y por tu comentario. Quizás escriba en breve algo sobre jazz, desde mi profunda ignorancia de oyente ocasional, ya veremos. Hay que promover la excelencia musical y defenderla, sea donde sea, que luego uno no se atreve a mirar los top 40 de El Corte Inglés, por si las náuseas. Muchos besos templados desde una Holanda con un sol tÃmido que no despoja de chalecos.
Julio 2, 2008 a las 2:33 pm |
En lo personal marco el inicio de mi gusto por PINK FLOYD y en especial este disco, cambios y sonidos que se podian relaizar en ese tiempo fue lo que lo dio identidad.
THE DARK SIDE OF THE MOON lo mejor de lo mejor que se ha realizado, de hecho me da gusto que las nuevas generaciones lo escuchen y aprecien esta JOYA de la musica. Ya que lo puedes escucha cualquier dia y no pasara de “moda”. Asi como The Beatles o en especial otro grupo ingles con identidad unica como THE WHO.
THE DARK SIDE OF THE MOON LO MAXIMO.
SALUDOS
Septiembre 9, 2008 a las 8:27 pm |
Excelentes comentarios de todos los que aqui han comentado. sin duda, son buenos conocedores. Estoy de acuerdo con todos respecto de Pink Floyd, uno de mis favoritos desde hace mas de 35 años, tengo 55 a la fecha, y The Dark side of the Moon” es una verdadera joya de la Música contemporánea. No me canso de escucharla vez tras vez desde entonces. Saludos a todos.